Abrojal Bar de Ferias nace en un baldío de la calle Belgrano al 800, que guardaba –entre tanto abandono– un tesoro: un frondoso árbol. Se sumaron elementos en desuso, el espíritu del barrio y el deseo de lograr un lugar que brinde la sensación de “estar en casa y querer compartirlo”.
Un amplio terreno y un galpón contienen este pintoresco bar, y un árbol –“pezuña de vaca” o “árbol de las orquídeas”, para los ingleses- es el protagonista del espacio exterior que se incorpora al circuito cultural y comercial de barrio Güemes.
Encuentro de formas. El galpón que se construyó fue tomando identidad a partir de los hallazgos que se iban logrando. Durante la limpieza del terreno se juntó la “basura” que podía ser reciclada, desde alambre a trozos de maderas, chapas, hierros, tuercas, etc.
Todo se reutilizó, como los caños de luz oxidados que mutaron en la araña de patas gigantes que ilumina uno de los salones, con pantallas de malla mosquitera oxidada. Así, la consigna: “No mires lo que es, sino lo que será” fue definiendo el estilo. Los vecinos tiran una puerta y en Abrojal se convierte en el marco de un espejo, los tornillos devienen en perchero, aros de chapa herrumbrados son hoy llamadores de ángeles...
Suma de partes. Se compone de aberturas antiguas y originales, que preservan el estado en que fueron halladas y la pátina natural que da el paso del tiempo. Las mamparas, con vidrios de colores –originales y algunos nuevos– llegaron con las rejas de Paraná, Entre Ríos.
La barra fue diseñada para guardar vajilla y enseres en su interior, y luego exaltada en su frente con pigmentos y metales con matices. Una baranda de escalera que forma parte de su estructura, le brinda peso y originalidad.
Por otro lado, los materiales empleados son los tradicionales: ladrillo, caño, hierro, vidrio y chapa. Completan, revoques pigmentados, producidos en el lugar con una receta que consigue colores y textura en un mismo paso, ahorrando mano de obra y pintura. Lo mismo sucedió con los pisos de cemento alisado, a los que se les agregó el color y el metal en el momento del alisado final.
Texto proporcionado por Abrojal Bar de Ferias
Fuente: Suplemento Arquitectura, La Voz del Interior
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